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Síndromes vestibulares

El mareo, vértigo y desequilibrio son síntomas de consulta frecuente tanto en los servicios de urgencias como en la consulta especializada de otorrinolaringología, neurología, otología y neurotología. Estos síntomas se pueden presentar de manera aislada o en conjunto y en algunos casos pueden estar acompañados de náuseas, vómito, dolor de cabeza y sudoración. Generalmente quien ha experimentado estos síntomas refiere alteración en su calidad de vida e independencia para realizar sus actividades diarias, sin dejar de mencionar la ansiedad y cambios emocionales que pueden estar presentes.

Cabe resaltar que la diferencia entre los términos mareo, vértigo y desequilibrio radica en su presentación clínica.

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Se puede definir el mareo como la sensación constante de tener la “cabeza embotada”, sensación de “caminar en las nubes”, pérdida de enfoque visual al realizar movimiento de la cabeza y/o de los ojos, generalmente se manifiesta de manera gradual.

Por otro lado, el vértigo es la sensación ilusoria de movimiento rotatorio descrita como giro de los objetos del exterior y que se desencadena con los cambios de posición de la cabeza al girar,al acostarse; o espontáneamente con duración variable de segundos, minutos, horas e incluso varios días. Se caracteriza por ser de instauración súbita y severidad variable. En la fase aguda este síntoma puede llegar a ser manejado en los servicios de urgencias.

Y finalmente, el desequilibrio o inestabilidad, hacen referencia a la pérdida de balance postural en la que el cuerpo se va hacia los lados, o hacia adelante y atrás al caminar o al permanecer en pie manteniendo una misma posición. Este síntoma desencadena temor a la caída y percepción de inseguridad al realizar actividades sin un apoyo externo.

Una vez definidos los distintos síntomas que pueden presentarse, es importante resaltar la pertinencia de acudir a una consulta médica especializada de otorrinolaringología o neurotología con la finalidad de obtener un diagnóstico y un tratamiento adecuados.

En la consulta médica, el profesional realizará preguntas sobre los síntomas: como  son, el tiempo de duración, factores desencadenantes, antecedentes patológicos, farmacológicos y quirúrgicos; también realizará una exploración física mediante una serie de pruebas clínicas con el objetivo de determinar si la causa es de origen Periférica o Central.

La realización del examen físico incluye:

  • Exploración del nistagmo: Este término hace referencia al movimiento involuntario de los ojos que se desencadena al colocar la cabeza en una determinada posición, también puede evocarse al mirar en una dirección específica o pueden aparecer de manera espontánea.
  • Identificar si hay o no nistagmo y sus características (duración, dirección).
  • Adicionalmente se realizan varias pruebas clínicas, entre ellas: el test de impulso cefálico, las maniobras posicionales de Dix Hallpike y Roll Test.
  • Examen neurotológico explorando los movimientos oculares de rastreo visual y movimiento sacádico.
  • Se realizan pruebas de coordinación cerebelosa.
  • Se valora la postura, se identifica el patrón de marcha y su respuesta al realizar de manera simultánea movimientos de la cabeza.
  • Se evalúa también el Test de Organización Sensorial de Gans y el Test de Fukuda.

Estas pruebas y otras que no han sido mencionadas en este blog, se estudian en el paciente y se eligen dependiendo de los protocolos clínicos establecidos por cada institución.

Cabe resaltar que el 85% de los síndromes vestibulares que se presentan en la consulta son de origen periférico y para tener mayor claridad en su clasificación, el consenso de la Sociedad Española de Otorrinolaringología (2003-2006) los ha agrupado en tres categorías según la presentación clínica:

  1. Los vértigos de crisis única sin pérdida de audición incluyen la Neuritis Vestibular que se caracteriza por crisis entre 1 a 6 días e inestabilidad entre 1 a 6 semanas, además incluye síntomas de mareo con el movimiento de la cabeza. Respecto a los vértigos de crisis única con pérdida auditiva se encuentra la laberintitis.
  1. Entre los vértigos de crisis recurrente sin pérdida auditiva están los vértigos que se provocan o desencadenan al realizar maniobras como la de Dix Hallpike o el Roll test para diagnosticar vértigo posicional paroxístico Benigno (VPPB) de canales posteriores, superiores o laterales. Generalmente aparece cuando el paciente se acuesta boca arriba o de lado, o realiza movimientos de extensión de su cabeza. Dentro del grupo vértigos de crisis recurrente sin pérdida auditiva se encuentran también el vértigo de crisis espontanea tal como la migraña vestibular, vértigo de origen vascular, vértigo de origen metabólico, vértigo recurrente benigno.

Entre los vértigos de crisis recurrente con pérdida de audición se encuentra la Enfermedad de Meniere en la fase aguda, la fistula peri linfática y enfermedad autoinmune del oído interno.

  1. El vértigo crónico incluye los diagnósticos Presbivertigo que se refiere principalmente a la inestabilidad o desequilibrio que se presenta en el adulto mayor, la disfunción vestibular bilateral asociada a ototoxicidad o por causa desconocida, los vértigos recurrentes y el Mareo Perceptual Postural Persistente (PPPD) que se caracteriza por inestabilidad fluctuante de origen vestibular o no con un componente psicológico.

Como podemos darnos cuenta, los síndromes vestibulares son comunes y su manifestación clínica genera un grado de percepción de discapacidad física, funcional o emocional en el paciente, lo cual requiere generalmente abordaje desde rehabilitación mediante ejercicios de integración sensorial.

Si está indicado el manejo por rehabilitación, se ejecutan una serie de ejercicios que buscan lograr la integración sensorial de los sistemas encargados del equilibrio; como lo son el visual, el somatosensorial y el vestibular.

Por medio de las actividades planteadas en la terapia se busca resolver los síntomas presentes, así como recuperar la funcionalidad y calidad de vida del paciente. La terapia abarca ejercicios de adaptación, sustitución y habituación vestibular que se realizan de manera progresiva e individualizada teniendo en cuenta las fortalezas y déficit que presenta cada paciente.

Con base en lo anterior y de manera complementaria, los ejercicios que ofrece el equipo de Posturografía Dinámica Computarizada refuerzan la integración de los sistemas sensoriales a manera de feedback para abolir o disminuir los síntomas relacionados con el síndrome vestibular. Se manejan un promedio de 10 a 20 sesiones de rehabilitación y se refuerza el tratamiento indicando al paciente los ejercicios a realizar en casa.

Para el tratamiento existen también otro tipo de intervenciones que pueden estar indicados por el médico tratante dependiendo de cada caso clínico, entre ellos, el manejo quirúrgico, farmacológico y la terapia cognitivo conductual.

Vanessa Lucero Gutiérrez
Fisioterapeuta Otológico