Es ampliamente reconocido que las pérdidas auditivas en niños leves, moderadas y/o progresivas, de tipo conductivo o neurosenso-rial, producen dificultades comuni-cativas, académicas, psicológicas y emocionales. Las hipoacusia conductivas leves muestran una disminución en el rango de frecuencias medias (500 a 2000Hz) alrededor de los 25 y 35dBHL; la causa más común de estas hipoacusias, es la otitis media con y sin efusión. La otitis media con efusión (OME) es la patología mas frecuente en la infancia, alre-dedor de un 85% a 96% de los ni-ños han tenido por lo menos un episodio de OME en los primeros años de vida, siendo el segundo año de edad el de mayor porcenta-je, lo cual se minimiza alrededor de los 9 años.

Las implicaciones de los episodios de OME repetitivos en estos prime-ros años de vida a nivel del desarrollo del lenguaje, el desenvolvi-miento psicológico y emocional han llevado a numerosas investigaciones y conclusiones respecto a la importancia de un diagnóstico pre-ciso y oportuno para evitar altera-ciones futuras en dichos aspectos. 

 

 

 

 

 

 

La pérdida auditiva resultante de OME en la infancia compromete el desarrollo de la percepción auditiva y por tanto el desarrollo del lengua-je. Las pérdidas auditivas de esta naturaleza pueden resultar en la recepción inconsistente y distorsio-nada de las señales del habla; por ejemplo los sonidos de baja inten-sidad como son la /s/, la /p/ y algu-nas marcas morfológicas e in-flexiones pueden ser difíciles de oír o no oírse totalmente. Por lo tanto el monitoreo audiológico continuo a los niños con estas características es de vital importan-cia ya que la OME produce hipoacusias fluctuantes (de acuerdo al estado de la patología) y es muy común que sean asintomáticas y pasen inadvertidas o persistan aun después del tratamiento médico; teniendo en cuenta esto, debe recomendarse la evaluación audiológica (audiometría, Impedancio-metría y Logoaudiometría) antes y después del tratamiento.

Las hipoacusias neurosensoriales leves y/o progresivas, son generalmente diagnosticadas en forma tardía, se caracterizan por ser pérdidas alrededor de 20 a 40dBHL bilaterales o unilaterales. 

Estudios han mostrado que el 12% de niños escolares presenta un tipo de hipoacusia de grado leve a moderado. 

La causa no es conocida pero se relaciona con antecedentes de OME en la primera infancia, neonatos prematuros, entre otros.  La detección temprana de este tipo de hipoacusias se logra con los controles anuales audiológicos

De acuerdo al diagnostico audiológico y a las necesidades individuales se determina la conducta a seguir ya sea adaptación de audífonos, sistemas FM o/y asesorías escolares.

 

 

 

TAPONES DE CERA

 

La cera es una producción normal de los oídos. Esta cera amarillenta es producida por glándulas en el canal auditivo y ayuda a mantener el canal limpio y sano. El movimiento de la boca y la mandíbula ayudan a la cera a salir del canal en forma natural, llevando con ella polvo, suciedad y células muertas de la piel.
Sin embargo, a veces la cera se acumula dentro del canal y puede llegar a producir un tapón en los oídos. El agua también puede aumentar la sensación de oídos tapados al quedar atrapada detrás de la cera. 

Otros síntomas que se pueden experimen-tar son mareos y tinnitus. Como el sonido no puede entrar eficiente-mente en el oído, la persona siente una disminución de la audición, que se confirma en la Audiometría tonal como una Hipoacusia Conductiva de leve a moderada , con mayor compromiso en frecuencias agudas. Estos tapones de cerumen deben ser extraídos antes de la realización de las exámenes audiológicos porque no permiten obtener resultados confiables y reales de la audición de una persona., presentándose ya sea como un falso positivo o una mayor Hipoacusia de la que realmente tiene. Aunque no parece, la remoción del cerumen es un procedimiento delicado, que implica riesgos, por lo tanto debe estar a cargo de un profesional .