AUDICIÓN EN EL ADULTO MAYOR

La comunicación interpersonal es requisito indispensable para que el ser humano pueda relacionarse adecuadamente con su grupo social; para que esa comunicación sea efectiva es necesario tener un nivel de audición adecuado.

Existen varias formas de comunicación:

  • INTERPERSONAL (DE PERSONA A PERSONA, TELEFÓNICAMENTE, INTERACCIÓN EN GRUPO) -COMUNICACIÓN MASIVA (CONFERENCIAS, RADIO, TELEVISIÓN, CINE)

Para que la comunicación sea efectiva, es necesario que el mensaje que desea transmitir una persona (emisor), llegue completamente a su interlocutor (receptor). Cuando el mensaje es emitido en forma oral, el requisito indispensable para que sea recibido satisfactoriamente, es que el receptor pueda oír adecuadamente.

En el adulto mayor es frecuente encontrar una disminución de la agudeza auditiva (hipoacusia), lo cual afecta la capacidad de comunicación y como consecuencia produce una serie de efectos emocionales y sociales adversos tales como: incomprensión, irritabilidad, resentimiento, baja autoestima, mutismo, aislamiento y depresión.

El nivel de audición debe ser lo suficientemente bueno como para permitir escuchar adecuadamente las voces, ya que si podemos oír sin problemas las conversaciones, también podemos oír la mayoría de los sonidos del medio ambiente (música, cantos de las aves, sonidos ocasionados por los utensilios domésticos, animales, etc.).

Muy pocas personas son totalmente sordas, si puede oír algo, no está sordo y es posible mejorar esa audición. Cuanto antes se detecte el problema auditivo, mas pronto se podrá encontrar una solución.

Desafortunadamente muchos hipoacúsicos son muy reacios a admitir su problema aunque estén sufriendo sin razón antes de buscar ayuda. Aquellas personas cuyo trabajo o vida social depende de la conversación, son más susceptibles de someterse por iniciativa propia a una evaluación auditiva.

 

Tenga en cuenta los siguientes síntomas de deficiencia auditiva:

  • Oye las voces pero no entiende claramente
  • Se queja de que las demás personas no pronuncian bien.
  • Pide frecuentemente que le repitan la frase
  • Tiene dificultad para ubicar de donde vienen los sonidos
  • Se le dificulta sostener una conversación en un ambiente ruidoso.
  • No entiende bien cuando habla por teléfono.
  • Necesita subir el volumen del radio o de la televisión mas de lo habitual.
  • Evita las reuniones sociales por temor a no entender las conversaciones.
  • Tiene dificultad para entender en la iglesia, el cine, conferencias, etc.
  • Siente ruidos en los oídos.
  • Algunos sonidos le parecen excesivamente ruidosos.
  • Eleva la voz más de lo normal.

Las causas de la deficiencia auditiva son múltiples y es necesario realizar un diagnóstico preciso y establecer el nivel de audición para determinar el manejo (médico, quirúrgico o de rehabilitación).

Entre las más comunes de deficiencia auditiva están:

En el oído externo

  • Tapón de cerumen
  • Infecciones (Otitis externa)
  • Malformaciones

En el oído medio

  • Otitis media
  • Perforación timpánica
  • Otosclerosis
  • Desarticulación de la cadena osicular

En el oído interno

  • Presbiacusia
  • Trauma acústico (hipoacusia ocasionada por exposición a ruidos muy fuertes)
  • Ototóxicos (hipoacusia causada por medicamentos u otras sustancias tóxicas)
  • Problemas circulatorios
  • Problemas congénitos
  • Tumores benignos del nervio acústico
  • Infecciones virales

La PRESBIACUSIA es el declive gradual de la agudeza auditiva, en especial para los sonidos de alta frecuencia (agudos), lo cual va empeorando con la edad. La probabilidad de llegar a sufrir tal pérdida auditiva es bastante alta.

Las causas mas frecuentes de pérdida auditiva son las relativas a la edad y a la exposición al ruido.

La deficiencia auditiva es un problema pero no es necesariamente una invalidez. Aproximadamente solo un 10% de todas las pérdidas auditivas pueden aliviarse con medicamentos o cirugías, la mayor parte del resto requieren de la ayuda de audífonos. Actualmente, gracias al desarrollo de la tecnología existe una amplia gama de audífonos o prótesis auditivas, las cuales deben ser seleccionadas de acuerdo con el tipo de hipoacusia de cada persona y seguir un proceso de adaptación minucioso para obtener resultados satisfactorios.

Una vez se detecta que se tiene una deficiencia auditiva es necesario:

  • Aceptar que se tiene el problema.
  • Reconocer que el problema es propio y no de los demás
  • Consultar al profesional apropiado
  • No dejarse guiar por comerciales de poca confiabilidad.

La rehabilitación total o parcial de la función auditiva conduce rápidamente a la restauración de la personalidad y la capacidad de reincorporarse a una vida activa.

Es importante tener en cuenta algunas observaciones a cerca de los audífonos.

  • El audífono no le devolverá la audición normal, aunque compensará la perdida auditiva y le ayudará a oír y reconocer los sonidos en diferentes situaciones de comunicación.
  • La nueva generación de audífonos puede filtrar los ruidos del medio ambiente, controlar la intensidad de los sonidos según la frecuencia y aún diferenciar el sonido de la voz de los demás sonidos.
  • Si la pérdida auditiva es muy grande y la discriminación está muy comprometida, el audífono podrá ayudar menos que en otros tipos de pérdida.